CAMINO DE SANTIAGO. ETAPA 4 (6). Navarrete - Belorado (vd quiso decir Grañón)
PURGATORIO
Grañón, La Rioja, seis de la tarde.
Pues va a ser que no. Hoy no he podido superar el desafio que me ha planteado el Camino. El viento frio de cara me ha ido desgastando poco a poco y al final, no se si ha fallado la cabeza, las piernas, o ambas cosas a la vez, pero no he podido aguantar el difícil pulso. Encima mi mente se ha empeñado en recordarme los kilómetros que tengo planificados para los dias posteriores y todos ellos acumulados en la mente han terminado de vaciar las piernas. KO.
O igual es que fisicamente no daba para más. Nunca había hecho 225 kilómetros por asfalto y tierra en 4 días por un perfil muy quebrado que incluyan varios puertos muy duros. ¿Me habré sobreestimado? Supongo que la respuesta a todo esto vendrá en dias venideros. Aquí, en Grañón, La Rioja, a las seis de la tarde, entre el cabreo y la decepción, no la voy a obtener.
Pues nada, a otra cosa, mariposa. El caso es que el Camino me ha frenado, ¿y donde lo ha hecho? Pues no en un lugar cualquiera. Yo en el momento de echar pie a tierra no lo sabía, pero resulta que Grañón es uno de los pueblos donde más intensamente se vive el Camino.... Faltaría mas. ¡No iba el Camino a dejarme tirado en un sitio cualquiera! Ahora iremos con Grañón. Primero, hay que arreglar el desaguisado, que mi suegro me espera en Belorado.
Llamo a mi suegro,.... y no me coje. Otra vez,......, y tampoco. ¡La batería! La tengo al mínimo. Como se me apague el móvil, ¡la he cagado! porque el menda lerenda no tiene fuerza para llegar a Belorado. Llamo a mi casa para que llamen a mi suegro....¡y no me cogen! Total, que al final le dejo el recado.... ¡al señor del hotel!. Más tranquilo, llaman de casa, les pido que localicen a mi suegro y al no conseguirlo llaman....¡al señor del hotel otra vez! Al final, por fin llama mi suegro, que resulta que anda por San Millán de la Cogolla saliendo del monasterio de Suso mientras va camino del de Yuso. Quedamos en que luego vendrá a por mi. OK. Encarrilado. Pues a por Grañón.
Para empezar, visita a la Iglesia de San Juan Bautista, del siglo XIV. Tiene un precioso retablo del XVI, el cual fotografié sin gran pulso.
Allí también hay una imponente pila bautismal, digna de merecer una visita.
Como a mi suegro, aun le quedaba un rato largo para llegar, me pateé el pueblo de cabo a rabo. Lo vi hasta desde las alturas:
Hay que hacer tiempo...Me fui al bar, donde estube hablando un largo rato con la encargada y con un grupo de peregrinas australianas.... ¡Mas australianos! ¡Tre-men-do! Luego otra vez a las calles de Grañón, buscando el albergue, que está situado en la parte de atrás de la Iglesia. De hecho, me costó localizarlo porque me decian "detrás de la Iglesia" y yo, pensando que era un edificio detrás de la Iglesia, miraba para todos lados menos ahí. No me esperaba una descripción tan al pie de la letra. Allí conocí a más gente, entre ellos un chico suizo que era el centro de atención con sus intentos de aprender español. El tio tenía arte, la verdad, y una gracia tremenda en sus intentos de pronunciar nuestro idioma. Los que estábamos allí nos partíamos de risa. Además, era un andarín bestial, y se pateaba etapas de 50 kilómetros. En dias siguientes lo vería en acción, y la verdad es que tenía una zancada espectacular.
Este albergue lleva hasta grandes extremos lo que seguramente represente la esencia de lo que es el Camino. La convivencia, y esa especie de "minimundo" que se forma alrededor del peregrino dia a dia, dando la sensación de que solo existen los escenarios por los que se camina y los compañeros de peregrinación, casi los mismos todos los días....un dia, y otro dia, y otro....Solo las llamadas telefónicas a los familiares te hacen salir un rato de esta especie de Matrix. Volviendo al albergue, la cena es totalmente comunitaria, preparada por todos, aportada por todos,... El hospitalero ejerce hasta el límite en su papel de acoger. Cuentan (yo no me percaté) de que allí hay una bandeja en el que pone algo así como "deja lo que puedas y toma lo que necesites". También se comenta que este albergue no se quiere promocionar, y que les gusta que el que llegue sea por interés manifiesto en ir allí, o a Grañón, o sencillamente que llegue a estos lares por mera casualidad. También se comenta que el pueblo entero ayudó a hacer el albergue. Yo, por mi parte, tuve la suerte de estar allí un buen rato viviendo algo que aun no había podido experimentar por culpa de haber elegido ir durmiendo en hostales.
Mi suegro llegó, me recogió y nos fuimos a Belorado. Llegada al hotel. Primera frase del encargado: "Pero, a ver, ¿quien es de la bici? ¿Ha llegado ya o sigue por ahí? ¿El suegro es usted? La chica que ha llamado...¿no viene con vds? ¿desde donde ha llamado?" "No, es mi mujer, es que ella estaba en casa" "Yo es que me he quedado sin fuerzas" "Yo estaba en Suso.." "Y en Yuso" "Bueno.... es una historia muy larga...."
Tras una ducha y buena cena rediseñé los tres días que me quedaban ya un poco en función de mi suegro, porque con mi pifia de hoy se nos habían jeringado nuestras cábalas e inventos de yo dejo el coche aquí y tu lo recoges allá. Bajaría tela mi ritmo: al dia siguiente iría desde Grañón hasta San Juan de Ortega (unos 40 kilómetros) mientras mi suegro hacía Santo Domingo - Belorado. Al siguiente mi suegro haría Belorado - San Juan de Ortega, donde yo habría dejado el coche mientras hacía la etapa San Juan de Ortega - Burgos (solo 27 kilómetros). Aprovecharía para ver bien Burgos y por la tarde visitar Atapuerca. El último dia mi suegro haría San Juan de Ortega - Burgos y yo Burgos- HastaDondeElDestinoMeLleve.
En conclusión, hoy no he resistido la prueba de fuerza a la que me ha puesto el dia. Pero, muy enfadado conmigo mismo, me prometí que la próxima vez que el Camino se me torciera iba a llegar mucho mas mentalizado y me iba a sobreponer. Seguro que el Camino me daría alguna oportunidad para tomarme la revancha, y vaya si me la dió, en forma de viento de cara y mal tiempo meses despues, cuando volví para hacer la segunda parte y tuve que atravesar el final de la meseta y todo el páramo leonés con un viento helado de cara. Otra lucha. Otra prueba.....Pero eso será otra historia.
Eso sí, una historia que comenzó aquel día en Grañón, La Rioja, a las seis de la tarde.

